Como seguramente ya sepáis, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (fundamentalmente gases como el dióxido de carbono y el metano) como consecuencia de la actividad humana es uno de los principales motivos por los que se ha acelerado el cambio climático. Y de entre el gran abanico de causas, los vehículos de pasajeros suponen una de las principales fuentes de CO2, atribuyéndose actualmente el 12% de las emisiones totales (según datos de la Comisión Europea).

Por este motivo, la Unión Europea está regulando de forma cada vez más estricta los niveles de emisiones, habiendo fijado en 2015 un límite de 130 gramos de CO2 por kilómetro. Además, para el año 2021 se fijará un objetivo aún más ambicioso con valores en torno a los 95 g CO2 /km.

En este contexto, los fabricantes de automóviles se han visto en la obligación de reducir los consumos de combustible (o aumentar la autonomía en vehículos eléctricos), así como las emisiones de sus modelos de gasolina y diésel. ¿Cómo se hace esto? Además del diseño de motores más eficientes, la medida más directa es la reducción de peso, principalmente mediante la sustitución de los materiales más pesados, como el acero, por otros más ligeros, como el plástico y los materiales compuestos.

Ahora bien, actualmente los plásticos, o más bien su mala gestión y utilización, aparecen como uno de los principales problemas medioambientales, ya que, de los 300 millones de toneladas de plástico que se producen anualmente, 8 millones de toneladas acaban en el océano de acuerdo con los datos de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza. Por ello, parece que incrementar su consumo no sería la solución ideal. Así pues, ¿por qué no buscamos un material alternativo que tenga propiedades iguales o superiores a las de los plásticos y un impacto medioambiental menor? No parece una tarea sencilla, pero es posible que los bioplásticos tengan parte de la respuesta.

¿Qué son los bioplásticos, y por qué están tan de moda? De acuerdo con la asociación European Bioplastics, son un conjunto de materiales con distintas propiedades y usos que pueden ser biodegradables, de origen biológico o ambas.

Es decir, siendo de origen biológico reducen el consumo de recursos fósiles, y siendo biodegradables se incrementan las posibilidades de aprovechamiento al final de su vida útil, por lo que pueden llegar a combinar un buen rendimiento técnico con la tan necesaria sostenibilidad.

Esto es lo que pretende el proyecto BIOMOTIVE; desarrollar materiales de origen biológico, (fibras textiles y poliuretano para espumas de los asientos y otras piezas del interior) que se puedan utilizar en la fabricación de automóviles y que combinen un gran rendimiento técnico con un impacto medioambiental reducido. Partiendo de materias primas renovables, como la biomasa forestal y aceites vegetales sin valor alimentario, se esperan fabricar a escala industrial productos con un contenido renovable de hasta el 80%.

El proyecto se enmarca dentro del programa Horizonte 2020, y en él participan tanto empresas como instituciones de toda Europa con el objetivo de reducir el impacto de la industria y contribuir al desarrollo de una economía más sostenible.

Nuestro papel principal en CARTIF dentro del proyecto es, precisamente, el de evaluar la sostenibilidad del proceso, ya que el prefijo “bio” no asegura que un producto nuevo sea mejor desde el punto de vista del desarrollo sostenible que un plástico convencional. Para poder determinarlo con garantías, hay que evaluar el producto a lo largo de todo su ciclo de vida (desde que se extraen las materias primas, pasando por la fabricación, el uso y hasta que se trata al final de su vida útil) teniendo en cuenta no solo el impacto medioambiental, si no el económico y el social.

Así que la próxima vez que tengáis un objeto de plástico en la mano, antes de deshaceros de él a la ligera, merece la pena preguntarse de dónde viene y a donde irá.

Fernando Burgoa Francisco

Fernando Burgoa Francisco

Máster en Ingeniería Química. Actualmente trabaja realizando evaluaciones de sostenibilidad en distintos proyectos utilizando la herramienta del ACV.
Fernando Burgoa Francisco

Latest posts by Fernando Burgoa Francisco (see all)

Facebooktwittergoogle_pluslinkedin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

7 + once =